La Casa Blanca divulga algunos detalles del acuerdo petrolero con Venezuela
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WASHINGTON — La Casa Blanca anunció el lunes que se ha asociado con North American Blue Energy Partners como parte de la iniciativa del presidente Donald Trump para aprovechar la industria petrolera de Venezuela, estableciendo un acuerdo que le dará al Pentágono participación en aproximadamente una quinta parte de las vastas reservas de petróleo del país.
Por la noche, el gobierno de Trump difundió más detalles del pacto, días después de que el mandatario anunciara lo que describió como el mayor acuerdo petrolero de la historia. El amplio acuerdo ha sido recibido con escepticismo por analistas, que dicen que tomará años reactivar la producción de Venezuela, pero Trump y sus asesores lo presentan como una oportunidad para desarrollar un nuevo gigante petrolero en el hemisferio occidental.
Dentro del acuerdo, Estados Unidos está creando una empresa privada como parte de una empresa conjunta con NABEP, un detalle que la Casa Blanca retuvo durante días. NABEP, propiedad del empresario venezolano Alejandro Betancourt, ya es el segundo mayor operador en Venezuela después de Chevron.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, le está otorgando a la compañía derechos por 100 años sobre 17 yacimientos petroleros con reservas probadas de unos 65.000 millones de barriles. Muchos de esos campos eran propiedad de empresas rusas o chinas, indicó la Casa Blanca.
En una declaración el lunes, Betancourt señaló que Venezuela ha sido “bendecida con una abundancia de recursos naturales, gente trabajadora y potencial sin explotar”, y agregó que el acuerdo “liberará ese potencial, en gran beneficio tanto de los venezolanos como de los estadounidenses”.
La compañía indicó que Betancourt ha estado involucrado con la industria petrolera venezolana durante más de 15 años, y dijo que la empresa tiene más de 5.000 empleados y más de 10.000 contratistas.
El acuerdo le otorgará a la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono una participación accionaria del 35% en la empresa, reveló la Casa Blanca el lunes. Estados Unidos también tendrá garantizado el derecho a comprar el 20% de la producción a precio de costo, gestionado a través del Departamento de Estado.
El acuerdo fue firmado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el secretario de Estado, Marco Rubio.
La empresa de Betancourt ha acordado una inversión de 100.000 millones de dólares en nueva infraestructura petrolera.
La Casa Blanca dijo que el acuerdo “no tendría costo alguno” para Estados Unidos, y señaló que el gobierno tendrá poder de veto sobre los miembros de la junta directiva, la mayoría de los cuales serían ciudadanos estadounidenses.
“NABEP contará con reconocidos auditores, abogados y asesores estadounidenses, y el acuerdo del gobierno de Estados Unidos con NABEP se rige por la ley estadounidense y está sujeto a la jurisdicción de los tribunales estadounidenses”, anunció la Casa Blanca en una hoja informativa.
Exasesores del gobierno estadounidense en materia energética han advertido que el pacto conlleva un riesgo político, ya que futuros gobiernos en Venezuela o Washington podrían impugnarlo. Incluso si se mantiene, algunos analistas dicen que podría tomar años reactivar el deteriorado sector energético del país sudamericano.
Trump, quien dice que el plan ayudará a reducir los precios de la gasolina, reconoció el lunes que los estadounidenses no verán cambios de inmediato. Al ser consultado en la Casa Blanca sobre los plazos, el mandatario declaró que “podría llevarse un poco de tiempo” para que bajen los precios, aunque restó importancia a las predicciones de los analistas de que el proceso podría durar años.
“Si fueran dos años, ya saben, eso es un período corto de tiempo”, manifestó.
Trump dijo que el acuerdo proporcionará una fuente para ayudar a rellenar las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos, que se han reducido a medida que la guerra contra Irán afecta seriamente los envíos mundiales de crudo. El petróleo pesado de Venezuela también se destinará a producir asfalto y otros bienes, agregó.
“Era este valor increíble que permanecía inactivo”, dijo Trump sobre el petróleo venezolano. “Pero vamos a quedarnos con todo eso”.
Rodríguez también se ha pronunciado a favor del acuerdo, describiéndolo como una oportunidad para modernizar la industria petrolera de Venezuela y acelerar su recuperación. Ante las críticas de que el pacto cede recursos venezolanos a Estados Unidos, la mandataria insistió en que el país conserva su soberanía.
El representante Rick Crawford, el presidente republicano de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, indicó que quería escuchar detalles por parte del gobierno de Trump “con suerte más temprano que tarde”.
Por su parte, el senador Jack Reed, el principal demócrata en la Comisión de Servicios Armados del Senado, dijo que un acuerdo que utiliza a las fuerzas armadas para impulsar una empresa petrolera privada debería ser rechazado, y exigió un recuento completo de la autoridad legal de que dispone el gobierno para haberlo alcanzado.
“El esfuerzo del presidente Trump por convertir a las fuerzas armadas de Estados Unidos en un inversionista en el petróleo venezolano es un abuso flagrante de poder y de los dólares de los contribuyentes”, manifestó Reed en una declaración.
Los nuevos detalles se difundieron un día antes de que Trump se reúna el martes con un grupo de grandes y pequeños refinadores de petróleo, con el objetivo de examinar formas de aumentar la capacidad de Estados Unidos para refinar crudo y convertirlo en gasolina.
La reunión se llevará a cabo mientras la guerra contra Irán ha provocado que los precios en las gasolineras se incrementen a un promedio nacional de 4,08 dólares, un aumento del 28% en el último año, según el club automovilístico AAA.
La Casa Blanca ha dicho que aumentar el número de refinerías y ampliar la capacidad en las instalaciones existentes reduciría a la larga los precios para los consumidores. El gobierno también ve la necesidad de que haya más refinerías para procesar petróleo de Venezuela.
A la reunión también asistirán el secretario del Interior, Doug Burgum; el secretario de Energía, Chris Wright, y Jarrod Agen, director del Consejo Nacional de Dominio Energético de la Casa Blanca.
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Lisa Mascaro, corresponsal de la AP en el Congreso, contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.